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¿Cómo gestionar los
celos en pareja?

Aunque los motivos pueden ser muy diversos, en el presente artículo nos centraremos específicamente en cómo gestionar los celos en la relación de pareja.

Para abordar esta cuestión, empezaremos desarrollando los siguientes conceptos:

¿Qué son los celos?

Los celos, surgen como una respuesta emocional, consecuencia de anticipar una pérdida no deseada o una señal de amenaza, que podría comprometer la continuidad de la relación.

Los mismos, pueden suponer una fuente muy grande de estrés, angustia, frustración y malestar. Llegando a originar sensación de pérdida de control, además de un enorme daño en la relación de pareja.

¿Cuál es su función?

Erróneamente, se cree que la función es protegernos ante una amenaza, prevenirnos ante una posible pérdida, o evitar el fracaso sentimental de la relación.

Pero lo cierto, es que se trata más bien de un temor o un miedo a todo lo que conlleva afrontar la supuesta pérdida, el abandono, la soledad, o a ser finalmente remplazados por otra persona.

¿Es normal tener celos?, ¿cuándo se convierten en un problema?

Que socialmente este normalizado, no quiere decir que sea una conducta sana, deseable ni tampoco adaptativa.

Tampoco tienen por qué ser necesariamente patológicos. Dependerá del grado o de la intensidad de los mismos.

Pero sin duda, se convierten en un problema en el momento que nos causan daño, empiezan a resultar molestos o incómodos, cobran un mayor protagonismo en la relación del que sería deseable, resultan limitantes y/o la intensidad de los mismos empieza a ser difícil de controlar.

¿Por qué se producen los celos en la relación de pareja?

Principalmente por el miedo, la desconfianza y el temor al abandono, pero podemos identificar múltiples factores o causas que podrían intervenir en la aparición de los mismos:

  • Rasgos de personalidad.
  • Inseguridad.
  • Baja autoestima.
  • Sentimientos de posesión.
  • Experiencias previas.
  • Creencias irracionales.
  • Influencia sociocultural (educación).
  • Patrones afectivos.
  • Situaciones detonantes.

Principalmente, se sostienen a través de las conductas de vigilancia o control, que alimentan los pensamientos y creencias irracionales.

Aunque pueden tener un denominador común, el origen puede ser muy diverso. Pueden estar motivados por una causa como una infidelidad confesada, o el conflicto entre lo que uno no quiere que le hagan y lo que ha hecho o ha fantaseado hacer.

Las experiencias previas, también juegan un papel relevante, algunas personas con un pasado promiscuo y liberal, se vuelven celosas cuando emprenden una relación estable. (Martínez Selva, 2019).

Debe entenderse, que cada caso es distinto, pero en la mayoría de las ocasiones, el problema o las respuestas no viene de fuera, sino de cuestiones internas que debemos resolver con nosotros mismos.

Cabe destacar, el papel que suelen desempeñar las redes sociales, ya que se han convertido en el aliado perfecto para dar rienda suelta a nuestra imaginación, hacer conjeturas y torturarnos con confabulaciones catastróficas.

Pareja aburrida mirando las redes sociales

¿Cómo identificar los celos en la relación de pareja?

Además del malestar, la sospecha y la desconfianza que genera en cuanto a la relación de pareja, algunas señales características son:

  • Miedo excesivo a la pérdida, al abandono o a la soledad.
  • Pensamientos recurrentes sobre la posible infidelidad.
  • Se hace insoportable la idea de ser rechazado, remplazado o sustituido por otra persona.
  • Búsqueda recurrente y comprobaciones a través de las RRSS.
  • Llamadas o comprobaciones de control.
  • Pretender un control absoluto y permanente de lo que la persona hace, piensa e incluso siente.

¿Cómo podemos gestionar los celos en la relación de pareja?

La respuesta, parece evidente, no alimentarlos resulta la manera más efectiva. Aunque no quiere decir que esto sea una tarea sencilla, lógicamente, no bastan las buenas intenciones, sino que estas, deben ir acompañadas de acciones y de trabajo previo.

  • Identificar creencias irracionales o limitantes.
  • Restructuración de creencias disfuncionales.
  • Disminuir las conductas desadaptativas.
  • Aumentar las conductas deseables.

Falsos mitos y creencias irracionales

Uno de los puntos principales para combatir los celos es entenderlos, para ello, tenemos que aprender a identificarlos, buscar al origen de los mismos, comprenderlos y analizar las causas que pueden estar provocándolos y manteniéndolos.

A veces, tenemos unas ideas preconcebidas o prejuicios un tanto irracionales de los que muchas veces, ni siquiera llegamos a ser plenamente conscientes y conviene deshacernos.

Aún hoy, persiste la idea que relaciona los celos con el querer, el amar o el sentir. Estos mitos y creencias, contribuyen a que asociemos los celos con una conducta normal, buena e incluso deseable.

Ejemplos.

-Asociar los celos al amor, «si tiene celos, es porque me quiere» esto afirmación no es cierta y carece de evidencia.

-Entender el amor como posesión, pertenencia o propiedad ni mi pareja, ni sus pensamientos, ni sentimientos me pertenecen, por eso, no los puedo controlar…

Confundir «querer» o «amar» con hacer sacrificios y renuncias. no se trata de querer más, sino de aprender a querer mejor.

Según los datos proporcionados por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, un porcentaje significativo de los jóvenes, crece creyendo que los celos son «una prueba de amor» por lo que no solamente serían normales, sino, deseables en una relación de pareja.

Restructuración de creencias disfuncionales

Ejemplo 1.

Creencia disfuncional: si es mi pareja, no debería quedar con otras personas.

Creencia adaptativa: que sea mi pareja, no impide que no pueda relacionarse con otras personas.

Ejemplo 2.

Creencia disfuncional: no debería de arreglarse tanto para salir.

Creencia adaptativa: tener pareja, no implica que deba descuidar su autocuidado personal.

Conductas inadecuadas o medidas de control

La mejor manera de combatir los pensamientos recurrentes, es limitando las conductas que los mantienen. La sospecha continua, nos lleva a la búsqueda incesante de «evidencias» para obtener una confirmación de que nuestras sospechas están fundadas, entrando en un bucle difícil de controlar.

  • Comprobaciones, búsquedas y revisiones (redes sociales, últimas conexiones, estados WhatsApp...)
  • Llamadas o vídeo-llamadas de control.
  • Venganzas o competiciones.
  • Chantaje emocional (si haces x, me siento y; si haces a, haré b).
  • Demandas impositivas-prohibitivas (no vistas de, no salgas con, no hables a…),
  • Intromisiones o injerencias en la intimidad (pedir/ofrecer contraseñas).
  • Infravalorar la pareja para que sienta más vulnerable y dependiente.

Conductas deseables

Por contra, una manera de luchar contra los celos, es el desarrollo de conductas que permitan afianzar la relación y fomentar un apego seguro en la pareja, tales como:

  • Respetar los espacios personales.
  • Cuidar el tiempo en pareja.
  • Recurrir al diálogo como fuente de información.
  • Restructuración del tiempo de ocio y la búsqueda de actividades placenteras.
  • Aumentar la confianza a través del intercambio de información sincera.
  • Actitud de sosiego, calma y predisposición al entendimiento.
  • Actuar como un equipo.

¿Qué consecuencias tienen los celos en la relación de pareja?

Todas estas conductas y creencias mal gestionadas, aumentarán considerablemente los niveles de hostilidad y vigilancia, lo que por supuesto, incrementará la sospecha y la desconfianza en la relación.

Aunque muchas veces, somos conscientes que la mayoría de los miedos son infundados e irracionales, nos cuesta dejar de cuestionarnos o hacer ciertas conductas de comprobación, que lejos de producirnos esa calma o alivio, nos llevan a buscar «evidencias» que confirmen nuestras sospechas.

Esta búsqueda incesante de la posible traición, sin darnos cuenta, nos lleva a distorsionar nuestra percepción de la realidad o incluso de la propia relación de pareja.

Consecuencias:

Paradójicamente, y pese a la intencionalidad que se les presupone, pueden llegar a actuar como profecía autocumplida, es decir, causando justo el efecto contrario al pretendido, es decir, el fin de la relación.

Estas conductas que podríamos catalogar como tóxicas o desadaptativas, pueden causar la asfixia de la relación, llegando a resultar insoportable tanto para la persona que los experimenta, como para la persona que los sufre.

Pretendemos resolver un problema, que probablemente, estemos creando nosotros mismos, por una mala gestión de nuestras emociones y pensamientos.

La temida infidelidad, no exige nocturnidad ni alevosía, es decir, si se tiene que dar, pasará con independencia de las «medidas de control» que adoptemos, que en contra de prevenirnos, acabarán causando el fin de la relación.

El problema no son los motivos, sino la búsqueda de los mismos, no son las conductas de la otra persona, sino nuestros propios pensamientos acerca de las mismas lo que verdaderamente nos atormenta.

En definitiva, los celos no son buenos aliados de la relación de pareja. No sabemos, ni podemos predecir si la relación acabará por una tercera persona, pero es posible que sí pueda hacerlo por este motivo.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

Recurrir en busca de ayuda profesional, puede ser una medida adecuada, cuando esta situación está provocando daño, esta afectando a la relación de pareja o se prevea que pueda hacerlo.

Cuando los pensamientos resulten limitantes, o su intensidad resulte difícil de controlar.

La angustia y la tensión que produce la sospecha continua y la desconfianza, no parecen indicadores de una relación saludable. Sino, más bien todo lo contrario, motivos para hacernos daño, boicotearnos y sabotear la relación.

¿Qué beneficios puede aportarme la psicoterapia?

Acudir a un experto cualificado que nos proporcione una visión externa y objetiva de la situación, así como una orientación libre de influencias previas y prejuicios, puede ser de gran interés.

Nos ayudará a determinar el origen de los mismos, identificando creencias irracionales y los pensamientos intrusivos que los sostienen, así como las conductas que los mantienen.

Una vez identificados, se buscarán las estrategias para fomentar el autocontrol de los pensamientos y la gestión de nuestra emociones. Tratando de restablecer una autoestima ajustada y en generar un apego seguro en la relación de pareja.

Así mismo, trataremos de focalizar la atención en relación de pareja y no tanto en los pensamientos intrusivos y que tanto nos condicionan.

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Andrés Herráiz

Andrés Herráiz

¡Hola! Mi nombre es Andrés Herraiz, estudié psicología en Valencia y posteriormente seguí ampliando mi formación en la universidad Santiago de Compostela, con la que he colaborado en eventos de difusión científica.

Actualmente, trabajo en mi propio centro Andrés Herraiz – Psicología Valencia, dónde me ocupo personalmente de ofrecer un servicio cercano y de calidad, destinado por y para las personas.

Periódicamente suelo publicar artículos relacionados con temas de salud mental y bienestar emocional en mi blog, si te interesa el contenido, y quieres pasarte por aquí, serás bienvenido/a.

Si quieres conocer un poquito más sobre mí, puedes visitar el apartado sobre mí de la web.

¿Puedo ayudarte?

Andrés Herraiz. Psicólogo

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