Andrés Herraiz | Psicología Valencia
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Navidades, unas
fiestas entrañables

  Navidades, unas </br>fiestas entrañables

Navidades, unas fiestas entrañables, pero no siempre…

Dejando de lado las connotaciones religiosas de esta festividad, cuando pensamos en las navidades, nos viene a la cabeza una imagen festiva y nostálgica.

Aunque no seamos unos devotos de estas fiestas, no podemos negar que estas fechas tienen algo especial. Son unas fiestas de encuentro, familia y reunión…

Pero por desgracia, esta imagen idealizada de las navidades, no siempre se corresponde con la realidad.

No quiero parecer el Grinch de la navidad, pero lo cierto, es que detrás de este entorno idílico hay otra cara, que merece ser contada.

Esta imagen bucólica, se puede devaluar con el paso del tiempo, ya que a medida que pasan los años, van habiendo más huecos en la mesa, ausencias o nuevas fisuras.

Por lo que incluso, estos apreciados momentos de reunión, se pueden tornar desagradables, incómodos, violentos e incluso prescindibles…

¿Por qué nos genera sentimientos encontrados?

A pesar de que, para muchas personas, esta es su época favorita del año, por los reencuentros, el entorno, la decoración, o las celebraciones familiares.

Debemos recordar, que para otras muchas, estas fechas también pueden convertirse en momentos especialmente difíciles.

Recuerda que no todas las personas tienen las mismas circunstancias, ni procesan del mismo modo las emociones.

Podemos sufrir el dolor de una pérdida, sentirnos solos, vacíos, tristes, vulnerables, encontrarnos lejos de nuestros seres queridos e incluso estando cerca, permanecer distanciados a casusa de discrepancias o desavenencias familiares.

“A veces, la distancia emocional, puede ser incluso más difícil de sobrellevar que la física”

Por desgracia, esto se acentúa todavía más debido a las connotaciones sociales de esta festividad, que nos invitan a recordar tiempos pretéritos, a estar en familia y en armonía.

Además, si disponemos de más tiempo libre, corremos el riesgo de pensar más, y por desgracia, esto no implica pensar mejor.

Solemos pensar más mal que bien, y detrás de estos pensamientos siempre o casi siempre se esconde un reproche que acaba cristalizando en forma de culpa.

Incluso a veces, nos sentimos obligados a acudir a reuniones con familiares que no vemos durante todo el año y no nos sentimos especialmente cómodos, esto también puede resultar especialmente desagradable.

El cambio de rutinas, los preparativos de las comidas navideñas, los invitados, las ausencias, los conflictos o desavenencias y las presiones familiares, también pueden alterar el estado de ánimo o dificultar la convivencia.

¿Qué hago si me siento mal?

Aunque sentirse mal, no es «agradable», sentirse culpable por ello, tampoco soluciona las cosas, ya que nos puede generar un daño todavía mayor.

No tengas miedo en sentir o expresar tus emociones, si has sufrido alguna pérdida, has pasado o estas atravesando una situación personal complicada, estas festividades sabemos que pueden ser complejas.

Tenemos que perder el miedo a conectar, aceptar, incluso convivir con ciertas emociones como la tristeza. Esta, cumple una función importante de regulación emocional y es completamente normal que podamos experimentarla al rememorar ciertos acontecimientos.

No tiene porque tener una connotación especialmente negativa, además podemos experimentar incluso el recuerdo a través de la añoranza, la nostalgia el cariño o la admiración.

¿Qué es lo normal en estas fiestas?

Definir lo que es normativo, puede ser sencillamente una estupidez.

Si tu familia no se parece a la de los anuncios dónde se reúnen todos juntos alrededor de la chimenea, cantan villancicos, tocan la guitarra y comen turrón, no te preocupes, la mía tampoco, esto entra dentro de los parámetros de lo llamamos “normalidad”.

Recuerda que hay muchos tipos de familias: extensa, monoparentales, reconstituida… pudiendo estar más o menos estructurada. No existe un modelo mejor que otro, simplemente cada uno tiene el que le ha tocado o ha elegido.

Así que no permitas que las navidades se conviertan en una fecha en el calendario para hostigarte por no cumplir los cánones sociales o los estándares impuestos sobre la felicidad.

Si eres de las personas que aman estas fiestas, y tienes la suerte de poder disfrutarlas, no dudes en hacerlo y aprovechar la ocasión.

Si por el contrario no te hacen sentirte especialmente cómodo, te parecen un coñazo o piensas que son un producto del consumismo. Actúa de forma práctica, intenta racionalizar y olvida la parte emocional, céntrate en aprovechar el tiempo de descanso para recargar pilas.

¿Cómo puedo afrontarlas mejor?

  • Hacer planes con nosotros y para nosotros
  • Ajustar las expectativas
  • Acogernos a nuestro «derecho de autonomía y decisión»
  • Evitar comparaciones, análisis y, sobre todo, sacar conclusiones infundadas.
  • Disfrutar del tiempo contacto con la naturaleza (parques, jardines, playas, montañas)
  • Cuida tu auto-discurso personal (no te boicotees)
  • Practicar el autocuidado personal
  • Los planes alternativos existen
  • Aprovecha para parar, leer, meditar y respirar

El mejor plan, no necesariamente tiene que ser el más espectacular, ni si quiera es tan importante el plan en sí mismo, sino la valoración o la ilusión que deposites en él.

Esto es, puede estar igual de bien tomarte las uvas viendo El Cascanueces en teatro Bolshói de Moscú, que quedarte en casita viendo una película con una manta a la luz de las velas…

Aunque esto te puede sonar a “topicazo”, recuerda que más allá de la connotación social y los fines comerciales, es una fecha como cualquier otra. No es la fecha, sino el valor que le damos a la misma.

Consejos prácticos

-Haz un uso responsable de estas fiestas y no las conviertas en un arma de destrucción masiva.

-Estar solo, no tiene por qué implicar sentirse solo, ni mucho menos estar mal.

-Evita enfrentamientos y discusiones. Defender tus valores esta muy bien, pero cuidar tu salud mental todavía más.

-Si estas pasando por una situación difícil, no la aproveches para hacerte más daño ni culparte.

-Recuerda que no nos podemos responsabilizar de aquello que escapa de nuestro control.

-Déjate llevar por la magia de la navidad, pero no te dejes invadir por la de tus pensamientos

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

Si estas emociones se vuelven particularmente intensas y/o desagradables, así como los pensamientos, al punto que resulta difícil gestionarlos adecuadamente o nos sentimos desbordados por estos.

Cuando experimentamos falta de un ánimo, decaimiento, ansiedad, malestar o confusión y esta sensación perdura en el tiempo o nos genera incomodidad.

Estas fechas son especialmente propicias para que cualquier conflicto personal o familiar se pueda magnificar y nos sintamos especialmente confusos o desbordados.

También puede resultar una buena idea solicitar ayuda o acompañamiento profesional ante una crisis familiar o para sobrellevar mejor una situación determinada que nos provoca daño y malestar significativo.

A veces, no podemos cambiar las circunstancias, pero sí el modo de enfrentarnos a ellas y, sobre todo, los pensamientos acerca de las mismas. Que siempre o casi siempre, causan más daño que las propias situaciones.

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Andrés Herráiz

¡Hola! Mi nombre es Andrés Herraiz, estudié psicología en Valencia y posteriormente seguí ampliando mi formación en la universidad Santiago de Compostela, con la que he colaborado en eventos de difusión científica.

Actualmente, trabajo en mi propio centro Andrés Herraiz – Psicología Valencia, dónde me ocupo personalmente de ofrecer un servicio cercano y de calidad, destinado por y para las personas.

Periódicamente suelo publicar artículos relacionados con temas de salud mental y bienestar emocional en mi blog, si te interesa el contenido, y quieres pasarte por aquí, serás bienvenido/a.

Si quieres conocer un poquito más sobre mí, puedes visitar el apartado sobre mí de la web.

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